lunes, 12 de junio de 2017

Resúmenes de libros del Máster en Coaching y Liderazgo del Institut Gomà y UB (7)

RESUMEN DEL LIBRO "LOS CUATRO ACUERDOS", DEL DR.MIGUEL RUÍZ

LOS CUATRO ACUERDOS, Dr. Miguel Ruíz

Los naguales eran una comunidad de sabios toltecas, hace miles de años. El autor es un nagual guiado para divulgar esa sabiduría que los antepasados protegieron en épocas difíciles.

El conocimiento tolteca es una manera de vivir que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y al amor.

Hace 3000 años, un aprendiz de chamán tuvo un sueño y descubrió que todo está hecho de luz, que Dios es una única cosa que nos une a todos. Vio que comprendía a los otros pero éstos a él no. Se cambió el nombre por “espejo humeante”. El humo que impide ver el sueño y el espejo que es el soñador.
El ser humano siempre está soñando. El sueño del planeta incluye las reglas de la sociedad. Cuando nace alguien se le enseña a soñar.

Con la atención se aprende, se aprende el sueño que hay: qué es aceptable y qué no, bueno y malo… en casa, en el colegio…aprendemos a captar atención.
Tu lengua, religión, valores morales…ya estaban ahí, no los escogiste tú. Los niños creen lo que les dicen los adultos. Lo llamo domesticación del ser humano. Se utiliza el sistema de premios y castigos. Se desarrolla así la necesidad de captar la atención de los demás para recibir nuestra recompensa.

De mayores el sistema de creencias nos convierte en autodomesticados. Nos ayuda a juzgar y juzgarnos.

Hay otra parte dentro de nosotros que es la víctima, , de los juicios fundamentados en creencias que no escogimos. Si hacemos algo en contra de la ley aparece el miedo y el veneno emocional.

El ser humano paga miles de veces por el mismo error. No es un sueño agradable, el externo, el del planeta, cuadra con la descripción de infierno. EL calor de sentimientos negativos es nuestro propio infierno personal: un estado de ánimo. Se puede disfrutar también de un sueño agradable. Buscamos la verdad porque en el sistema de creencias que hemos aceptado no existe. No hay que encontrar ninguna verdad, estamos rodeados por ella. Nos ciegan las falsas creencias. Nuestra mente es una bruma que los toltecas llamaban “mitote”: todos los conceptos y programas que tengas tenemos en la mente.

Tenemos miedo a vivir por no ser aceptados o suficientemente buenos para otras personas. Creamos una imagen ideal para los demás y la perseguimos, de forma que nunca seremos felices. Nos rechazamos y no aceptamos, nos sentimos deshonestos, frustrados y falsos. Hay un sentimiento de falsa autenticidad. Asimismo, nadie alcanza nuestras expectativas. Nadie nos maltrata más que nosotros mismos.

El límite de maltrato que toleramos de los otros es el límite de maltrato que nos maltratamos nosotros mismos.

El resultado de los acuerdos que has hecho contigo mismo son la personalidad: cómo comportarte, qué crees…hay miles de acuerdos. Debes romper los acuerdos que te vinculan al miedo, que además requiere un gasto de energía importante. Los acuerdos que surgen del amor ayudan a conservar la energía e incluso incrementarla.

Si reconocemos lo anterior, con cuatro acuerdos recuperaremos la energía que gastábamos en mantenerlos:

Primer acuerdo: sé impecable con tus palabras: las palabras te permiten crear, son una fuerza, no sólo símbolos. Son un arma de doble filo, pueden crear y destruir. Las palabras son como semillas, y la mente humana es muy fértil. Debemos preparar la mente para recibir las semillas del amor.

Impecable: libre de pecado: todo lo que sientes, creas o digas que vaya contra ti es pecado. Siendo impecable asumes la responsabilidad de tus actos.

Este acuerdo es no usar palabras contra ti mismo, ni directamente ni sembrando en otros esa intención. En el infierno de nuestra realidad usamos las palabras con fines destructivos, generalmente de forma involuntaria.

Los chismes son la forma de divulgar el veneno humano, como un virus informático, se propaga. Lo peor es que este veneno lo hemos puesto nosotros en circulación y vamos a padecer sus efectos, dificultando la comunicación limpia y sincera entre nosotros.

También utilizamos la palabra contra nosotros mismos con mensajes que nos lastran. Con el primer acuerdo  nos liberaremos de este problema y nos haremos inmune al veneno de otros. Utiliza el primer acuerdo contigo mismo de forma activa de forma que crezca esa semilla: háblate.

Segundo acuerdo: No te tomes nada personalmente. La expresión máxima del egoísmo es pensar que todo gira alrededor de nosotros, de modo que todo lo que nos dicen hace referencia a nosotros. Interiorizamos la basura emocional de otros, que está condicionada por ellos y no debe, por tanto, condicionarnos a nosotros. Cuando nos hacen daño es porque rozan nuestras heridas, que ya estaban ahí, no porque las hagan. Si vives sin miedo no hay lugar para  miedo ni odio, estás en paz y eres feliz.

Ni siquiera cuando aparezca una voz en tu mente que te hable de ti te la tomes en serio. Para los toltecas esta voz viene de unos seres con una mente muy similar a la humana. Tienes derecho a creer o no esas voces, pero no te tomes lo que dicen personalmente. A veces aparecen montones de voces con intereses contradictorios: el mitote mencionado antes.

Tomándote el segundo acuerdo en serio nadie podrá devolverte al infierno. La necesidad de estar con gente que quiere sufrir o hacer sufrir desaparecerá.
El tercer acuerdo consiste en No hacer suposiciones. La tristeza y dramas vienen de hacer suposiciones y tomarlas personalmente. Cuando estalla la burbuja del sueño irreal que nos hemos montado con nuestras suposiciones, resulta doloroso. Sobre todo en las relaciones, hacer suposiciones conduce a situaciones indeseables.

La mente humana necesita respuestas. Por eso hacemos suposiciones, porque dan seguridad aunque no sean correctas. Hacemos suposiciones porque no tenemos el valor de preguntar. Nos ahorramos juicios.

La manera de evitar suposiciones es preguntar: dejar las cosas claras, de forma que no haya veneno emocional y seas claro.

El cuarto acuerdo: haz siempre lo máximo que puedas. Permite arraigar los tres anteriores. Lo máximo que puedas variará en función de tu estado de ánimo, de salud, etc, pero haciendo siempre el máximo no te juzgarás ni habrá reproches. Serás productivo y vivirás con gran intensidad. Significará además que actúas por amor, y no por esperar una recompensa.

Acción es vivir con plenitud. Inacción es pasar horas delante de la televisión. Las ideas se deben llevar a cabo, no mantener en la cabeza. Vivir en el pasado es no vivir con plenitud y conduce al sufrimiento.

Practicar es la clave para ser un maestro: practica este y los anteriores acuerdos aunque tu actual rutina no lo favorezca, el tiempo te ayudará. Para los toltecas la existencia consiste en trascender la experiencia humana y convertirse en la encarnación de Dios.

Al principio será difícil respetar estos acuerdos, pero con la práctica verás que cada vez te cuesta menos y los acabas haciendo parte de tu rutina.
El ser humano vive quejándose de que no tiene libertad y achaca esa falta de libertad a factores externos cuando en realidad el culpable de no ser libre es cada uno de nosotros. Los niños no viven en el ayer o el mañana, se dedican a jugar ahora y sentir sus necesidades básicas. No tienen miedo de expresar lo que sienten.

El entorno hostil nos ha dicho lo que debemos hacer y cómo, inhibiendo nuestra naturaleza de disfrutar, con las responsabilidades, con los “tienes que…”. Se trata de complacer a los demás, no a nosotros mismos: eso no funciona. El autoconocimiento, saber que tenemos veneno emocional es un buen primer paso para corregir cosas. Debemos dominar nuestros propios sueños.
Los toltecas tienen un plan completo para liberarse de la domesticación: tratan el problema como un caso de parasitismo. El parásito se nutre del miedo, el drama y el sufrimiento. Nuestro yo está arrinconado, debemos ayudarle, es nuestra versión “niño”.

Podemos imaginar los miedos como un monstruo multicéfalo y atacar cada cabeza (miedo) hasta que no quede ninguna. O bien dejar de alimentar al parásito con emociones que surgen del miedo, para que muera. Existe una tercera versión, una muerte simbólica que mata al parásito, al morir el huésped.
Para llevar a cabo “la segunda atención” debemos identificar qué acuerdos queremos cambiar, siendo conscientes de su existencia. Pequeños cambios provocarán pequeñas grietas que se irán ampliando haciéndonos fuertes.

Para “controlar tu propio comportamiento” debes ser consciente de que las emociones consumen mucha energía. El mundo se ve a través del filtro de las emociones: si estás triste, verás tristeza en el mundo.

Si vemos el estado mental del miedo como algo disfuncional, veremos que hay una cura. Para cerrar heridas emocionales debemos perdonar. La verdad ayuda a abrir heridas para hacer limpieza.

Debemos reconocer que estamos en esa guerra interna y no como soldados que siguen órdenes sino como guerreros con criterio propio: disciplinados. Tendremos así control sobre las emociones y por consiguiente sobre nuestro comportamiento.

Iniciación a la muerte. La muerte es una evidencia que debe incentivarnos para que vivamos al máximo. De esta forma el parásito muere. Sabemos que todo lo que tenemos será de la muerte, incluso el pasado, así que no hay que resistirse sino mirar al regalo del presente.


Eres libre de crear tu propio mundo. Utiliza los ojos para ver el mundo como quieras que sea: naturaleza, amor, respeto… diseña un mundo de dicha y lo adorarás. El mitote desaparece para siempre. Elige ser feliz.

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