lunes, 26 de octubre de 2015

Saliendo de la zona de confort, ejemplo #2: Franc T.

Franc ejerció de operario de fabricación en una empresa multinacional cosmética, donde estaba perfectamente asentado y donde no tenía conflictos  con el ambiente laboral en ningún sentido. Tras superar las oposiciones, forma parte de los cuerpos de seguridad del Estado. Nos cuenta:

¿Te consideras un persona conformista?
Sí.

¿Cuánto tiempo llevabas en el sector cosmético antes de cambiar?
11 años

¿Tenías contrato indefinido?
Sí.

¿Tenías ventajas laborales?
Sí, el horario de lunes a viernes y siempre en turno de mañana. El transporte era a cargo de la empresa.

¿Qué te atraía más de tu futura posición?
Trabajo más dinámico, utilizar más el tema intelectual y condiciones físicas. También mejorar el sueldo.

¿De dónde sacabas la energía para preparar las oposiciones?
De mi hija de 3 años y el apoyo absoluto de mi mujer.

¿Has sido buen estudiante en otras épocas?
Absolutamente, NO.

A alguien profesionalmente acomodado a lo incómodo, ¿qué le dirías?
Que si realmente hay algo que quieren conseguir en su vida personal o laboral, y por muy lejos que se vea, aunque haya dificultades y obstáculos para conseguirlo, hay que luchar con cabeza e inmensa ilusión. Con esta mentalidad ya te estás acercando a tu objetivo.

¿Nos regalas una anécdota de tu trabajo actual?
Podría explicar muchísimas anécdotas, ya que el día a día en la profesión de policía te encuentras muchísimas situaciones, pero una que vaya relacionada con el tema es la siguiente: 
Hace un tiempo tuvimos un incidente en un edificio donde había diferentes despachos de abogados. Una vez solucionada la problemática contactamos con un joven que trabajaba en el lugar y nos pidió información por las oposiciones de acceso a los Mossos d'Esquadra y los requisitos necesarios.
Mi compañero y yo pensamos que sería para algún conocido suyo o un familiar, pero nos confesó que no se sentía realizado con su trabajo y que valoraba un cambio laboral, pero no se atrevía.
Cuando nos fuimos del lugar mi compañero y yo, comentamos esa conversación y llegamos a la conclusión de que sus intenciones serían fruto de un calentón del momento..
Dos años después, volvimos a ver a este jóven: ¡iba vestido de Mosso d'esquadra!. Incluso salimos a patrullar juntos. Actualmente es feliz en su vida laboral, aunque su salario es algo inferior que en el despacho de abogados, por el momento.

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