miércoles, 29 de noviembre de 2017

Saliendo de la zona de confort, ejemplo #5: Karen Meinhardt


En esta ocasión, la protagonista, Karen, comparte brevemente lo vivido durante el desarrollo de su proyecto emprendedor para crear Meinhardt Kosmetik (sitio web). A ella y su contagioso entusiasmo se la puede encontrar en Barcelona, cerca de la catedral, dispuesta a mejorar la salud dérmica de las personas con su arsenal de equipación material e intelectual. Nos explica:

¿Cuánto tardaste en dar forma a tu proyecto?
El proyecto llevaba casi 5 años, pero realmente los 2 últimos fueron decisivos.

¿Te consideras una persona conformista?
No, ser emprendedora y conformista son conceptos antagónicos.

¿Qué es lo que más te atraía de tu proyecto antes de iniciar su ejecución?
La capacidad de innovar con un concepto nuevo en el mundo de la cosmética.

En el momento de levantar la persiana de Meinhardt Kosmetik, ¿estaba todo perfectamente calculado y cuadrado a la perfección o existía alguna dosis de temeridad?
Todo proyecto tiene temeridad, por mucho que intentes calcularlo todo siempre hay situaciones nuevas que te vas encontrando durante el camino.

Durante las diferentes etapas del desarrollo de tu proyecto, ¿sentiste miedo?
Durante las primeras fases no, ya que era mucha la ilusión que me impulsaba; pero luego, cuando se fue materializando y teníamos el local, fue cuando empecé a sentir un poco de temor.

¿Qué fue lo que más te ayudó a llevar a cabo tu proyecto de Meinhardt Kosmetik?
El apoyo incondicional de mi esposo, Xavier Aranda.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad, en tu caso, para llevar a cabo tu proyecto?
El desconocimiento en materia legal y también que no toda la teoría tiene que ver con la práctica.

¿Por qué la gente va  a ir a Meinhardt Kosmetik en vez de ir a otros sitios?
Porque nosotros ofrecemos un concepto comlpetamente diferente, cosmética personalizada 100% y la oportunidad de medir los resultados y llevar un control para poder adaptar la crema.

¿Cómo son tus primeros clientes?
Personas abiertas a probar cosas nuevas

¿Cuál será el siguiente paso en la evolución de Meinhardt Kosmetik?
Tenemos varias líneas abiertas de evolución, pero la primera será impulsar la distribución.

Agradeciendo el tiempo y atención a Karen, nos despedimos de ella destacando  su entrega y enfoque a la calidad en esta especialidad de la cosmética personalizada, e invitando a hacer la visita de rigor a su tienda física (General Álvarez de Castro, 10 de Barcelona) y su web: www.meinhardtkosmetik.

lunes, 17 de julio de 2017

O das reconocimiento o tienes un ejército de robots


Comparto mis notas de la charla del coach Joan Quintana sobre reconocimiento, en la entrega de premios de la Fundació Factor Humà, en mayo de este año. Toca temas tan importantes como alejados del contenido de las formaciones técnicas que hasta ahora cursaban los actuales directivos. Evidentemente, este contenido es otro ingrediente de la formación permanente de aquellos profesionales que desean capacidad de liderazgo competitiva y eficaz. 


Para Joan Quintana, el reconocimiento es algo que buscamos en nuestra cultura desde pequeños: la familia, maestros, tutores... luego con las personas que nos dan la oportunidad de trabajar. 

No siempre obtenemos el reconocimiento que esperamos, así que el ponente nos invita a pensar: ¿cuál es el reconocimiento que nos hubiera gustado recibir y no recibimos? en el ámbito personal o profesional. Y ¿cuál es el reconocimiento que sentimos que debemos a alguien y aun no hemos dado?

El reconocimiento es una acción social que se adquiere de la experiencia: reconocemos según nos han reconocido a nosotros. Repetimos esta experiencia. Si tu entorno de origen era exigente y hacer era lo habitual, puedes tener tendencia autoexigente y reconocerás únicamente grandes logros.

Es importante no tener reconocimientos pendientes. Tenemos todo el derecho a reclamar reconocimiento y tenemos la obligación de dar reconocimiento, porque los reconocimientos pendientes bloquean. Se moviliza mucha energía para obtener reconocimiento.

Todos hemos sido referentes en algún momento. Cuando se pregunta ¿qué te hace sentir un referente? las respuestas frecuentes son: seguridad y "me dejan ser yo". Cabe preguntarse, a la hora de liderar o interactuar: ¿transmitimos seguridad? ¿reconozco cuando debo? dos respuestas afirmativas son síntoma propio de las personas referentes.

Un niño no quiere aprender de un profesor que no le gusta. Nadie quiere obedecer a un jefe que no aprecia. De aquí nace el individuo "invisible", el que juega a obedecer. Existen invisibles en las aulas, en las empresas, en las ciudades... barrios enteros están invisibilizados.

Sabemos invisibilizar: los fallecidos en el mediterráneo cada día, empresas, departamentos... 

La invisibilidad es la falta de reconocimiento. Cuando yo no reconozco al otro, lo voy invisibilizando. Esta invisibilización puede ser defensiva: se busca eternizar estudios hasta que la solución aparece sola, el efecto creativo de la tensión...

Nos podemos preguntar: ¿cómo queremos ser vistos? ¿quién debería vernos y no nos está viendo? ¿qué podríamos hacer, que no hacemos, para que nos vea quien queremos que nos vea?. Son preguntas importantes para nuestra estrategia personal y de empresa.

El reconocimiento puede ser el antídoto para que no haya invisibilidad.

La aceptación hace que los demás se sientan aceptados, queridos. Así se consigue algo más que obediencia y subeditación. 

Hoy día muchos profesionales tienen o quieren tener pasión por la empresa o el proyecto que los han asimilado. Este límite de aceptación es importantísimo en las empresas, sobre todo las vinculadas al mundo del conocimiento.

¿Cómo se consigue esta pasión? comunicándonos con las personas. Teniendo delante a la persona con la que queremos comunicarnos: legitimándola. Debemos mirar a las personas. Cada persona tiene fortalezas, debemos buscarlas y reconocerlas. No podemos dar luz desde la oscuridad. Reconoceremos la singularidad, no sólo el talento. 

Las empresas se gastan fortunas para conseguir singularidad pero después se gastan más fortunas para que todas las personas sean iguales, porque no pueden soportar la singularidad. Los talentos, con esta conducta, se van de la empresa o, si hace falta, del país.

Mirar, ver, reconocer y comunicar, actuando con coherencia. 

Hace falta gente que se comprenda que la calidad relacional es lo que garantiza la sostenibilidad. Si no, las empresas tienen perfiles iguales, que saben lo mismo y hacen lo mismo.