martes, 1 de septiembre de 2015

Septiembre: plan de acción….¿coleccionables? ¿salto profesional? ¿gimnasio? You can do it!



Época de iniciar una formación o afición: septiembre. Vamos a escoger: ¿Cuál es el objetivo? ¿ocio? ¿mejorar tu perfil profesional? ¿reciclar conocimientos? ¿prescindir de servicios que ahora estás pagando?. Es importante tenerlo claro y definirlo de la forma más exacta posible, así sabemos a qué atenernos y cuántos recursos podemos dedicar.  Si no vas a disfrutar con una actividad y/o le vas a sacar rendimiento en algún aspecto, replantéatelo.

Podemos utilizar la técnica MARTE para tratar nuestro objetivo: Medible, Ambicioso, Realista, en un espacio concreto de Tiempo y Específico.

Recursos: Una vez que hemos determinado el objetivo de nuestra nueva/retomada actividad, vamos a dedicar ciertos recursos a ella: tiempo, dinero, dedicación personal, sacrificio de otras actividades… Debe estar equilibrado el esfuerzo que vamos a dedicar con el resultado de cumplir nuestro objetivo. Lástima que no se haya inventado un satisfactómetro eficaz para medir lo orgulloso que se puede estar de ciertas actividades o logros económicamente poco rentables, como el deporte, el coleccionismo o la fotografía.

Un ejemplo. Si queremos estudiar un idioma, podemos inscribirnos en una academia a hacer un curso, contratar un profesor particular, ir a encuentros en los que se hable el idioma que queremos aprender, leer libros adaptados para aprendices, hacer juegos de aprendizaje desde el teléfono móvil  o desde el ordenador, utilizar traductores, lecturas online, podcasts y programas de televisión,  plantearnos una estancia en el extranjero… De todas estas opciones, escogeremos aquellas que más nos acerquen al objetivo (concreto) que nos hayamos fijado: sin obsesiones y sin obligaciones más allá de lo que nuestro ambicionado objetivo marque. Sin esta ambición, da igual el objetivo, será difícilmente alcanzado. No conviene pasarse: alguien que haga todas las acciones propuestas se saturará y estará falto de tiempo (seguramente de dinero también) para otras cosas, lo cual puede desgastar enormemente y reducir el rendimiento.

Tenemos el objetivo que marca nuestra ambición y vamos a controlar los recursos. El más importante es el tiempo, ya que está limitado. ¿De cuánto disponemos? ¿podemos delegar? Fijaremos un calendario para cumplir las exigencias de nuestro ambicionado objetivo. Esto ayudará enormemente. En el caso de que pasados 21 días hayamos conseguido seguir la nueva rutina de trabajo, es muy probable que el proyecto siga hacia adelante. Si necesitas ayuda, puedes solicitarla para elaborar un Plan de Acción viable y eficiente. De hecho, si tu objetivo es una evolución profesional, cuenta conmigo o con perfiles similares, ya que disponemos de experiencia, contactos, referencias, formación y recursos varios que serán críticos para sacar el máximo provecho a tu perfil y a tu tiempo.

Con una fecha diana, unos recursos dedicados  y la ambición por combustible, el resto va rodado: un plan de acción conduce a un objetivo (y todas las sinergias que aparecen por el camino).

También podemos utilizar técnicas de PNL (Programación NeuroLingüística), completando la frase siguiente y leyéndola en voz alta (el oído ayuda mucho) antes de ir a dormir:

Dentro de _________ meses voy a (ser/estar en/dominar…) _____________ gracias a mi Plan de Acción y a mi dedicación y entusiasmo personal y frecuente.


martes, 18 de agosto de 2015

Un clásico: hacer un Currículum Vitae

Ese familiar que sabe de informática, el vecino que trabaja en una oficina, el asesor municipal de orientación laboral, ejemplos de internet, ejemplos de conocidos, el colegio profesional, el centro donde estudiaste… cualquiera de estos recursos te ayudarán a elaborar un currículum vitae.
Sobre él verás que las modas van y vienen: sobre la extensión, sobre si poner foto o no, sobre si adjuntar una carta de presentación o no, si adaptarlo a la oferta o empresa a donde va dirigido.
Recuerda que es interesante orientarlo como currículum por competencias, indicando tus puntos fuertes en los ámbitos organizativo, social y técnico. Estos 3 apartados que buscarán en referencia a tus competencias pueden colocarse en el apartado “otros datos de interés”, por ejemplo.
En cualquier caso, ten bien presente, utilices los recursos que utilices, que la persona que deberá defender el documento ante un potencial contratador y que es representada por el currículum eres tú: no dejes que otro decida por ti.
Unos cuantos puntos a tener en cuenta:
  • Foto: sí, pero no en la piscina ni saliendo de fiesta. La foto con la suficiente formalidad como para ser considerados en el proceso de selección para el nivel de responsabilidad al que optamos.
  • Datos personales: los justos. No es necesaria la dirección exacta ni el número de DNI ni el estado civil. Lo que no puede faltar es un abanico de formas de contactar (y de mantener el contacto): teléfono, perfil en redes profesionales y dirección de email.
  • Pondremos delante la experiencia profesional o la formación según sea lo que más destaca. Lo que más nos caracterice irá delante.
  • Utilizaremos negrita para que resalte lo que queremos destacar de nuestro perfil. Ayudará en caso de que el lector haga una lectura en diagonal.
  • Los datos que sean difíciles de incluir porque ocupan mucho espacio y no enriquecen demasiado (cursillos, idiomas, experiencias concretas…) pueden ir tabulados.
  • En el apartado informática incluiremos todo lo relacionado con este campo: software, hardware, gestiones en internet, consultas, recursos online (bases de datos, foros, blogs, publicaciones, suscripciones…)  y por supuesto nombres concretos de software y su grado de dominio (nivel usuario o avanzado, si sólo hay nociones mejor no decir nada). Todo lo que no pongamos deducirán que no lo conocemos.
  • Rascaremos allá donde podamos para conseguir cartas de recomendación y así lo anunciaremos en el currículum: “disponible carta de recomendación bajo petición expresa”. Mejor no repartir copias de las cartas de recomendación por el planeta, puede no gustar a quien la emitió. Si no es posible, hay redes profesionales que permiten recomendaciones online.
  • Incluiremos experiencia profesional en forma de voluntariado, de clases particulares, méritos académicos, reconocimientos personales, si disponemos de un blog o un twitter afín al empleo que nos interesa…

Hay que tener presente que el número de teléfono puede estar asociado a una cuenta de whattsapp o similar, por lo que la foto del usuario debe estar en consonancia con el trabajo que queremos conseguir y el nivel de responsabilidad que nos tocará asumir.

No está de más poner nuestro nombre en los buscadores para detectar información que haya en la red accesible a todo el público y que pueda lastrar nuestra evolución profesional: lo que no interese, se cambia o se elimina.


¿La carta de presentación? SIEMPRE. Y también con sistema de negrita anti-lecturas en diagonal.

¡A ello!